viernes, 24 de septiembre de 2010

A mí que me lo quiten


Popularicé esta frase en las sesiones a puerta cerrada que hacíamos en el Servicio de mi anterior hospital. Se planteaba un caso de dudosos beneficios con nuestros medios, y se pensaba que un cirujano habilidoso podría conseguir una resección completa de tumor y metástasis (R0), fuera de todo protocolo, y yo decía: a mí que me lo quiten. Superado el escepticismo inicial (estábamos en los años noventa), se convirtió en tópico. Con poca evidencia al principio, alguna vez sonó la flauta.
Al fin y al cabo, de los millones de células que sueltan cada día los cánceres, sólo unos cientos triunfan. Y por ir a por ellas, hemos (bueno, los cirujanos han) curado metástasis ganglionares de lo más variopinto, metástasis hepáticas de cáncer de colon, metástasis pulmonares de sarcomas, metástasis únicas en cerebro, metástasis únicas en sitios variados, incluso varias metástasis "únicas". Y a falta de randomizados, se acepta que la no evidencia no equivale a la evidencia del no.

Moraleja: A mí que me lo quiten. Y avivaré la polémica, porque, temeroso de Dios y del peritoneo, como dijo un cirujano (y estoy buscando otra cita de otro cirujano famoso que dijo que la cirugía había tocado techo, y era en mil ochocientos y pico), decía, que me pierdo, que con el peritoneo hemos topado.

2 comentarios:

calvarf dijo...

Acabo de descubrir el blog y me uno al seguimiento.
Así mismo, me sumo en esta entrada, si es posible, a mi que también me lo quiten.
Un saludo.

Ramón dijo...

Gracias calvarf. Eres bienvenido. Un saludo.
Ramón